El miércoles pasado por la tarde falleció Aquiles Gay (9/ene/1927 – 2/abr/2014), un pionero del desarrollo tecnológico en Córdoba y un referente en el país y el mundo de la educación tecnológica. Desde la RedPop lo recordamos como miembro Honorario.

Fue decano de la Facultad Córdoba de la Universidad Tecnológica Nacional. Debió exiliarse durante la última dictadura militar, pero volvió al país. En ese lapso fue asesor en tecnología de la Unesco en Suiza. En la ciudad de Córdoba armó un curioso museo de piezas tecnológicas innovadoras. Fue autor de una veintena de libros vinculados a su pasión: la tecnología. En mayo de 2013, en la reunión Bienal de la Red Pop, fue galardonado con el Premio Latinoamericano a la Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe, en reconocimiento a su trayectoria, mas abajo se puede ver la nota con la que fue presentado.

 

Aqui podrá encontrar uno de sus tantos artículos escritos: LOS MUSEOS TECNOLÓGICOS AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN

 

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Aquiles Gay: director y fundador del Museo de Cultura Tecnológica, ubicado en Av. Las Heras 480, de la ciudad de Córdoba (Argentina); es también creador de la Fundación Aquiles Gay (Funag). Nació en Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina, en enero de 1926. Es maestro normal nacional, ingeniero mecánico electricista y doctor en ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba (2008) y ciudadano ilustre de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia el mismo nombre (2011). Es miembro titular de la RedPOP. Sus libros son bibliografía para el estudio de la educación tecnológica y la formación de diseñadores industriales e ingenieros, y el Ministerio de Educación de la Argentina los ha adoptado para la formación de los docentes en todo el país. Su enfoque se ha centrado en la tecnología y la sociedad con un enfoque cultural, no puramente técnico, sino social y humanístico. Para sus proyectos ha recibido apoyo de la UNESCO y de la Fundación Antorchas, lo cual ilustra una vez más la valoración que viene recibiendo su obra desde diversas épocas y entidades nacionales e internacionales. Es fundador del primer club de ciencias de la Argentina, en Río Cuarto, cuando apenas tenía 16 años de edad. Fue decano de la Facultad Regional Córdoba de la Universidad Tecnológica Nacional y su experiencia europea lo llevó por diversos países detrás de la formación de su colección y de la profundización de sus ideas y convicciones. Es coleccionista de objetos. Objetos tecnológicos, con sentido. Sentido dado por el uso o la finalidad con que el hombre los ha construido. Con los miles que recopiló a lo largo de su vida, muchos de ellos detectados en Europa, armó el museo con sus propias manos y lo atiende personalmente. Su Museo de Cultura Tecnológica es un emprendimiento puesto al servicio del público en general, pero fundamentalmente del sistema educativo en sus distintos niveles, con la finalidad de colaborar en la capacitación de los ciudadanos, para que puedan enfrentar con idoneidad los desafíos de un mundo en el que la tecnología marca las pautas del quehacer cotidiano actual. Por eso, y con tales intenciones, sus objetivos prioritarios son contribuir al desarrollo de a) una cultura tecnológica, y b) una estética de la vida cotidiana. Busca que los espectadores profundicen en las motivaciones del surgimiento de los objetos (el por qué y el cómo), que analicen los marcos sociales y culturales que lo generaron, cómo evolucionaron, cómo pueden seguir evolucionando, las consecuencias sociales que provocaron su uso, y consideren la reconstrucción permanente de estos conocimientos en la sociedad. La propuesta de la exposición permite que todos puedan sacar provecho de las muestras, sin limitaciones de edad ni de nivel educativo. En lo personal, se destaca su generosidad y caballerosidad. Su patrimonio tiene un valor único en el país, pero está decidido a donarlo a la entidad que esté dispuesta a recibirlo, conservarlo y atesorarlo como museo, ya sea una municipalidad, la universidad, la nación o la provincia Aquiles es maestro y emprendedor. Escribe, publica, difunde. Es muy profusa su producción en medios escritos. Muchos de sus libros son editados e impresos por él mismo. Tenaz y consecuente con su pensamiento ha sido su obra, materializada actualmente en el Museo de Cultura Tecnológica, sus numerosas publicaciones y su permanencia hasta hoy en la acción docente y divulgadora. Ha sido enorme su contribución al desarrollo de la educación tecnológica y muy largo sería enumerar el contenido de su abultado currículo, que muestra su profusa labor nacional e internacional. Nos parece suficiente resumirlo diciendo que organizando seminarios, conferencias, cursos, colaborando en investigaciones sobre ciencia y tecnología, enseñando y discutiendo, ha contribuido como pocos a la formación de miles de jóvenes desde lo que es la pasión de su vida: la tecnología y la ciencia. “Vale la pena romperse el alma por nuestros sueños” ha dicho Aquiles. ¡Qué guía para quienes buscan un rumbo! Un norte inclaudicable, como ha sido su vida: una trayectoria muy coherente, ya que aún frente a modelos sociales muy contradictorios, Aquiles supo mantener en alto sus ideales y llevarlos a la práctica hasta donde las circunstancias se lo han permitido. “Me considero un privilegiado porque las circunstancias me dieron la posibilidad de colaborar, dentro del campo de la educación, en un tema clave en el desarrollo nacional como es la tecnología como disciplina formativa, técnica-cultural, lo que hoy llamamos la educación tec-nológica”, ha dicho Aquiles. Nos parece un claro autorretrato, que tomamos como propio. Por lo expuesto, consideramos que la trayectoria de Aquiles Gay tiene relevancia social, ha producido impacto nacional e internacional y posee originalidad por la innovación introducida en el medio educativo, proyectado en cualquiera de sus niveles. Paraná, 3 de mayo de 2013.

 

Aquiles